Imágenes de finales de verano en Nueva York.

Fort Tryon Park, en el alto Manhattan, es otro de esos espacios llenos de árboles y vistas espectaculares del río Hudson.

 

 

Algunas piezas de Los Claustros, dedicado al arte medieval, en su mayoría, arte religioso. Esculturas en diversos materiales, biblias manuscritas y bellamente ilustradas, retablos trípticos, dípticos y vitrales son algunas de las obras que se exhiben en esta sede del Museo de Arte Metropolitano.

 

 

Vistas desde el recorrido del río Hudson donde puede verse el edificio del Empire State desde distintos puntos.  En el bajo Manhattan predomina su nuevo ícono, el One World Trade Center y,  del otro lado,  la Dama de la Libertad se convierte en la reina del paisaje.

 

 

Un poco más del magnífico Museo de Historia Natural.

 

 

La vista del skyline de Manhattan desde el aeropuerto de Newark, situado en Nueva Jersey y los últimos destellos del sol antes de caer la noche, vistas desde el avión, a poco tiempo de mi arribo a Panamá.

 

El Caribe en invierno.

Contrario a lo que puede pensarse, el Caribe no está exento de bajas en la temperatura o lluvias durante el invierno.  Obviamente, siempre estará más cálido que cualquier lugar más al norte.    Sin embargo, precisamente debido a las corrientes y vientos que bajan del Artico en este época, se pueden experimentar frentes fríos que provocan lluvias y temperaturas, hasta por debajo de los 20 grados Centígrados.

Esto ocurrió durante mi estadía, y en el paseo por el Viejo San Juan, en un par de ocasiones, me tocó correr a buscar cobijo de la banda de lluvia fina y fría que llegaba de repente…pero el mal ya estaba hecho.  Dos días después, sucumbí a una crisis alérgica que me provocó una fuerte congestión y severo dolor de garganta.  Fui a la farmacia más cercana a comprar un remedio y, al día siguiente me sentía bastante mejor, aunque aún estaba algo congestionada, pero no tenía dolor.

Parque Ventana del Mar y la playa aledaña.

Pasé esa mañana paseando por Condado, pasando revista de algunos daños aún por reparar después del huracán María, cosas muy menores, y tomé algunas fotos de los parques y el hermoso día, fresco y soleado.  Luego de mediodía, mis amigos me pasaron a buscar para ir a conocer una playa, llamada Mar Chiquita, en el pueblo de Manatí, en el norte de la isla.  Por el camino, pude notar algunos vestigios del paso de María, sobre todo en árboles caídos en los campos aledaños a la carretera y, también, en edificaciones de algunas áreas.  Imagino que sus ocupantes decidieron emigrar, pues se veían letreros de venta.

Nos tomó poco más de una hora llegar a Mar Chiquita desde San Juan.  No sé por qué, pero los tiempos de camino son largos, comparativamente a las distancias en Puerto Rico.  Desde mi primera visita no he logrado entender por qué toma tanto tiempo llegar a cualquier parte, pero les puedo decir, sin temor a equivocarme, que siempre, siempre, ese viaje valdrá la pena.  Así fue con Mar Chiquita, ir bajando la loma y ver aparecer el mar, fue un momento mágico, y eso que aún no llegábamos.  Un giro a la derecha y de allí, estacionarnos, bajar del auto y caminar por la arena hacia esta playa que está rodeada de una formaciones rocosas enormes que dejan un espacio en el centro, por donde el Atlántico  se abre paso con cada ola.  Es un espectáculo de la naturaleza digno de cualquier tiempo de traslado que haga falta.  Caminamos un poco por el área, tomamos fotos y vídeos, pero la mayor parte del tiempo, simplemente disfrutamos de la brisa, algo fuerte y bastante fresca que contrarrestaba el fuerte sol, contemplamos el movimiento del mar  y cómo ingresaba a ese espacio donde al esparcirse creaba un oleaje tranquilo que permitía a los bañistas disfrutarlo sin mucha preocupación.  Fue un rato hermoso y relajante, realmente lo que la mayoría de la gente imagina cuando se menciona la palabra Caribe.

Mar Chiquita en Manatí, Puerto Rico.

 

Cómo sólo fuimos en son de exploración, y mis amigos no habían almorzado, nos dirigimos a Arecibo, para ir a comer.  Paramos en un sitio frente al mar, un restaurante en el que entrabas a un salón con aire acondicionado, pero elegimos sentarnos en la terraza que daba al mar, protegida del sol pero que permitía la entrada de la suave brisa, una delicia de lugar.  La cocina era de influencia española, pero con productos frescos del área.  La buena comida, el magnífico servicio y el buen ambiente para relajarse y disfrutar de una tarde hermosa, hizo del lugar un sitio memorable.

Y este es el último momento digno de recordar de esta visita, pues tanta brisa fresca del norte hizo efecto y el día y medio siguientes, que incluía el de mi regreso, estuve recluida en mi hotel, saliendo sólo para buscar sopa en el restaurante chino de la cuadra o agua y remedios en la farmacia.  No hay pena ni remordimiento, pues lo que disfruté estuvo muy por encima de mis expectativas, formando parte de mis mejores recuerdos en la isla y convirtiéndose en material para un buen relato, que espero les haya gustado.  Ahora estoy de vuelta en casa, tratando de aliviarme totalmente para volver al trabajo…y continuar planeando el viaje que sigue.

¡Hasta la próxima!

Las Vegas: fin de año en imágenes.

Nuestros desayunos siempre eran abundantes, aunque pidiéramos lo que parecía el plato más pequeño.  El café latte era muy bueno, aunque acostumbro tomar el café negro, lo evito cuando viajo a Estados Unidos porque el café allá, en general, es bastante malo.  El jugo de naranja era muy fresco, recién exprimido, absolutamente delicioso. El jamón era, en realidad, una chuleta de media pulgada de grosor!  Creo que lo más liviano que comí fue el waffle, pero como también hay que caminar muchísimo, incluso dentro del mismo hotel, esas calorías eran justificadas.

 

La vista desde la ventana de mi habitación era hermosas y me llenaba de energía apenas abría los ojos. Ni siquiera tenía que salir de la cama para contemplarla y sentir deseos de salir a disfrutar del sol y la fresca brisa de inicios del  invierno desértico.  Tenía un panorama bastante abarcador de nuestro lado del Strip, los suburbios y, más allá, las áridas pero bellas montañas.

Los teatros y espectáculos llenos de color, música y baile fueron mis preferidos.  Aquí algunas escenas de La Rève (El sueño), uno de los más premiados de Las Vegas en los últimos años.  Nunca había visto nada parecido, una mezcla de actuación, canto, baile, nado sincronizado, gimnasia, atletismo, acrobacias, oscuridad y luces de mil colores que hicieron aflorar toda una gama de emociones en la audiencia.  Hubo momentos de terror, de alivio, de alegría, de tristeza, de amor y desamor, de derrota y de triunfo, en fin, fue un sueño con momentos de pesadilla para terminar en un despertar explosivo y lleno de energía que nos hizo salir a todos, con una sonrisa en los labios y una renovada confianza en la capacidad de triunfo del amor.

Como ya les he comentado, los hoteles en Las Vegas son microcosmos que, en algunos casos replican ciudades, como el Venettian, que es una pequeña Venecia a escala, con las plazas, torre, canales y hasta góndolas con sus gondoleros cantando fragmentos de alguna ópera.  Y el interior no es menos impresionante, con una gran plaza que presenta obras que aluden al carnaval veneciano y sus distintos personajes clásicos.

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El Caesars Palace, como lo indica su nombre, emula el palacio de los cesares romanos.  Este complejo incluye el Forum Shops, un mall con tiendas de lujo enmarcando unos patios de impresionante belleza, con enormes fuentes y estatuas de los dioses romanos, así como también el Colloseum, un teatro que replica el monumento romano y que fue construido, especialmente, para albergar el show de Cèline Dion, un verdadero ejemplo del derroche de Las Vegas.

Aparte de Venecia y la Roma de los Césares, otras ciudades o culturas antiguas representadas por los hoteles del Strip son:

París con su infaltable Tour Eiffel, el globo cuyo significado he olvidado -es tanta la información que no se puede recordar todo-, el Arc de Triomphe y un interior lleno de tiendas que remeda las antiguas calles de la ciudad con sus pintorescos puestos de ventas y tiendas con letreros manuscritos, en un ambiente realmente encantador.

Nueva York, con un conglomerado de rascacielos, incluyendo los más representativos, el Empire State y el Chrysler, sin olvidar a la Dama de la Libertad y el puente de Brooklyn.  Aquí nunca he entrado, no sé por qué…será que después de ver la original, a la que amo, esta réplica de la ciudad no es suficiente para mí?  Es posible, pues su exterior lleno de comercios no me inspira, pero si los ignoro, la silueta de los edificios me resulta aceptable, así que los miro desde la distancia.

 

El antiguo Egipto, el de los faraones, con esfinge y pirámide incluida, en el Hotel Luxor.  Otro de los que aún me quedan por explorar.

Y ¿Camelot?  Algo así.  La mítica ciudad de Camelot está representada en el hotel Excalibur, cuyo nombre viene de la espada mágica utilizada por el Rey Arturo, según la leyenda.  Nunca he entrado a este hotel, así que no sé qué tipo de sorpresas habrá en su interior, pero su edificación parece el castillo de un cuento de hadas, con torres muy detalladas y coloridas.  De hecho cuando las veo, me parece que es un lugar para niños, aunque de eso no puedo estar segura.

Pero no todo son copias, buenas o malas, de ciudades o culturas extintas, existentes o imaginarias, también hay museos diversos, como el de Madame Tussaud con sus figuras de cera de artistas y celebridades del mundo del entretenimiento, o el museo de la mafia.  Espectáculos con artistas de fama mundial, el show de luces en Fremont Street ahora con una tirolesa que lo recorre, hoteles modernos como el MGM y contemporáneos como el Wynn y el Encore.  En el tour que va al otro extremo del Strip podrá ver una linda edificación inspirada en la cultura indígena de la zona que parece hecho de arcilla o el bello mural de la misma inspiración.  También están los hoteles del Old Vegas, o la imponente Stratosphere Tower con su oferta de experiencias extremas como la araña mecánica que se encuentra al borde de su azotea o el High Roller, la noria que da una vuelta de 20 minutos y que, se dice, tiene las mejores vistas panorámicas de la ciudad.  Tendré que montarla en mi próxima visita.

Y luego de las emociones y excesos visuales del día, disfrutar de un bello atardecer es una experiencia que relaja y nos prepara para disfrutar de la despedida de un año y el inicio de otro, con renovadas energías.

Y a ustedes ¿qué les gustaría experimentar en Las Vegas?

Decoraciones navideñas en Las Vegas

Las Vegas es, totalmente, maximalista.  Aquí el lema es “mientras más, mejor” y en Navidad no escatiman en cuanto a decorar sus espacios, que son una hermosa atracción para grandes y chicos.

Aquí les dejo la bellísima alegoría de Winter Wonderland que adornaba las áreas comunes de nuestro hotel.

Un recorrido por distintos hoteles y el Fashion Mall, llenos de espíritu navideño en distintos estilos.

Un jardín botánico convertido en un sitio mágico.  Cascanueces, trenes, osos polares, duendes, enormes cajas de regalos, pinos y muchísimas flores llenaban de color y alegría este invernadero.

¡Y para cerrar este recorrido, qué mejor que las dos maravillosas esculturas de la sección de postres del buffet nuestro hotel!  ¿No son hermosas?

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Las Vegas, una opción divertida para las fiestas de diciembre.

Volví a Las Vegas en diciembre del año pasado, a pasar Navidad y Año Nuevo porque era un sueño de mi madre, que ya mi hermana y yo decidimos cumplirle.  La pasamos muy bien.  Hicimos algunos tours, fuimos a varios espectáculos y recorrimos los hoteles para disfrutar de las bellas decoraciones navideñas.  Esta vez disfruté Las Vegas mucho más que en mi viaje anterior.

img_5081The Linq Promenade con el High Roller al fondo.

El Strip de Las Vegas no es, propiamente, una ciudad, sino un sitio para visitantes.  No hay residencias, a excepción de un par de torres recién construidas y sólo para millonarios.  Lo único que encontrarán en el Strip, salvo contadísimas excepciones, son hoteles, casinos, tiendas de lujo y espectáculos.  Podríamos definir este lugar como un parque de diversiones en forma de ciudad.

Comparado con Nueva York, considerada una de las ciudades más costosas del mundo, en el Strip todo es más caro: el transporte público, la comida, los tours y los espectáculos.  Sólo los hoteles tienen, comparativamente, precios más bajos.  Eso no significan que los hoteles son baratos, pero en Las Vegas puedes obtener una suite por el precio de una habitación estándar en Nueva York.

Las pocas tiendas “normales” que hay en el área tienen una selección de artículos muy “Vegas style”. Entré a un Ross y la mitad de la oferta de ropa de damas eran vestidos de fiesta con lentejuelas, brillo y similares.  La mayoría de las tiendas en los hoteles son boutiques de marcas de lujo y super lujo.  Hasta en el Fashion Show Mall, el mayor porcentaje de tiendas son de alta gama y la oferta de restaurantes muy diferenciada e interesante, pero no económica.

img_4668Decoración del patio interior del hotel

Los hoteles en Las Vegas son, en sí mismos, un destino.  La mayoría tienen, además de los omnipresentes casinos, una amplia oferta de restaurantes y cafés, tiendas, teatros, área de espectáculos públicos, jardines exóticos o botánicos, bosques, réplicas de ciudades y/o civilizaciones/épocas históricas y similares, campos de golf, lagos, santuarios de animales como delfines o tiburones, acuarios tropicales, salas de belleza y spas, atracciones y decoraciones dignas de revista, en fin, pasear y visitar los distintos hoteles es parte de la aventura de ir al Strip de Las Vegas.

Y si los hoteles impresionan, esperen a ver algunos de los shows de Las Vegas.  La mayoría de los hoteles tienen sus propios teatros.  Algunos son grandes –para las mega-estrellas como Céline Dion o el Cirque du Soleil– y otros más pequeños e íntimos, que permiten apreciar la obra en mayor detalle o hasta sentarse en el propio escenario y formar parte del show.  La calidad del montaje y los artistas, aunque no sean los super famosos, es impecable.  Hay espectáculos para todos los gustos: musicales, conciertos, circos, comedia, infantiles, lo que usted quiera y, todos son magníficos.  Los montajes pueden ser muy lujosos y llenos de efectos especiales sorprendentes, pero siempre prima la calidad de los artistas, ya sean cantantes, bailarines, músicos, acróbatas o actores.  Ir a un espectáculo en Las Vegas es una experiencia inolvidable.

La comida es muy, muy buena y la oferta variadísima.  Sólo en mi hotel había nueve restaurantes con comida desde italiana hasta japonesa, con decoración acorde y sumamente cómodos.  Como ya mencioné, la comida es costosa, pero las porciones son muy generosas, por lo que siempre se tiene la opción de ordenar para compartir, que resulta más económico y reduce la posibilidad de no poder comerse todo lo que le han servido.

Debo decir que la atención en todos los restaurantes que visitamos, tanto en hoteles  como fuera de ellos, es de cinco estrellas.  No importaba qué tan lleno estuviera ni que fuera cerca de la hora de cierre, jamás nos hicieron sentir que tardábamos mucho o que estaban apurados, y todos los meseros, sin excepción, se tomaban el tiempo para conversar con los comensales mientras los atendían, haciéndonos sentir que éramos las personas más importantes de todo el local.  Incluso, algunos nos hacían recomendaciones de donde ir y qué shows ver, recomendaciones que probaron ser sumamente valiosas, por cierto.

Otra buena fuente de recomendaciones e información interesante, que permite comprender un poco, el porqué de la existencia de este sitio tan particular, son los guías de los tours. Si toman alguno y tienen preguntas, no dejen de aprovechar los conocimientos de estas personas sobre la ciudad, cualquiera que sea en la que se encuentre.

img_4757Decoración del lobby de entrada al buffette.

La época navideña y de fin de año añade muchas atracciones a las ya existentes en Las Vegas.  Cada hotel crea decoraciones alusivas en sus áreas públicas que son verdaderos despliegues de imaginación y creatividad artística. También promueven espectáculos inspirados en la ocasión, presentan platos adicionales en sus muy famosos buffettes o incluyen platos especiales en sus menús. Adicionalmente, la ciudad ofrece espectáculos públicos en los días específicos de celebración.  El fin de año es marcado por un despliegue de fuegos artificiales sincronizados en cinco puntos del Strip, fácilmente visibles desde la calle, que es cerrada al tráfico para permitir que los miles de visitantes puedan movilizarse con mayor libertad.

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El clima estuvo bastante benigno.  Hacía frío, pero al tener muy baja humedad, me resultó hasta agradable. Los días estuvieron soleados, con cielos despejados, por lo que no se necesitaba estar muy abrigado.  Obviamente, por las noches, la temperatura bajaba varios grados, lo que requería ropa un poco más abrigada, pero aún así, estaba agradable para salir pasear, a algún show, a ver los espectáculos al aire libre de los distintos hoteles y las brillantes luces de la ciudad.

Aunque viajar para las fiestas de diciembre no es nuestra costumbre, fue muy agradable salir de la rutina.  Fue una experiencia tan divertida que, no sólo la recomiendo, sino que la volvería a repetir.  ¡Así de bueno estuvo este viaje!

Bocas en imágenes – I parte.

Amaneceres

Algunos dorados, otros plateados, algunos con la luna aún alta, otros de colores pasteles, nublados o con el cielo despejado pero todos, absolutamente, hermosos.

 

Vida marítima y marina

Barcos, ferris, veleros, botes grandes y pequeños navegando, anclados en las marinas o en la playa al lado de casa.  Muelles por todas partes, conectados a casas y negocios o, simplemente, a tierra.  Estrellas de mar, erizos, pasto marino, arrecifes.  La actividad en el mar es incesante y calmante, a la vez.

 

Mar y cielo

Vistos desde un muelle, desde la mesa de un restaurante, desde un bote, desde la playa, desde la calle mientras caminas.  Cielos con nubes y aviones o despejados, de distintos tonos de azul, según la hora del día.  Mar calmado o con mucho oleaje, azul profundo, turquesa o transparente.  Ambos siempre inmensos y bellos.

 

Arquitectura tradicional

Colonial inglesa de techos altos y líneas sobrias o caribeña con ornamentos de madera calada o tablas en forma de cruz en sus balcones, con muelles, ranchos o terrazas, sobre el mar, en la playa o en tierra, pero siempre de madera y sobre palafitos.

De tour por el archipiélago.

El viernes, muy temprano, llegó el resto del grupo, pero yo tenía trabajo que hacer, así que no los acompañé en el tour de ese día, pero sí lo hice en el del sábado y aquí les tengo el relato y muchas fotos de la belleza del paisaje recorrido.

Salimos del pueblo en sentido contrario al primer día, así que el recorrido tuvo vistas muy diferentes a las anteriores.  Primero fuimos a la laguna de Bocatorito, mejor conocido como Dolphin Bay o Bahía de los Delfines, por ser hogar de una familia de estos increíbles animales.  Salimos algo tarde, así que no vimos delfines, pero el día estaba hermosísimo y disfrutamos mucho del mar y los paisajes del camino, tanto a la ida como al regreso.  Es difícil explicar lo bello del lugar, así que mejor les muestro las imágenes:

 

Como teníamos el bote sólo para nosotros, decidimos ir a la playa Red Frog, en el lado este de la isla Bastimentos.  Primero atravesamos unos canales bordeados de manglares y al llegar a Bastimentos, atracamos y tomamos por un sendero que nos conduciría al lado contrario de la isla, donde estaba la playa.  El sendero recorre un área con mucha vegetación, muy cerca de lo que podría considerarse una jungla, pero el sendero estaba limpio de malezas y daba la sensación de estar en un jardín botánico tropical.  Estaba fresco y el verdor de los árboles hacía un bello contraste contra el cielo azul, pero lo más espectacular fue cuando divisamos, al final del sendero, una extensión de arena considerable y después el Caribe en la más hermosa tonalidad verde-azul que yo haya visto.  Era como una visión, aunque sabíamos que llegaríamos a una playa, verla desde el sombreado y casi selvático sendero resultaba impactante.

 

Allí almorzamos y pasamos algunas horas, metidos en el agua, pues estaba tan calmada que parecía una piscina.  A eso de las 4:00 iniciamos el camino de retorno, felices de haber disfrutado de tanta belleza, en la mejor compañía, la de amigos entrañables.  Pero nuestro conductor, botero le llamamos aquí, aún nos reservaba una linda sorpresa.  Antes de llegar a la ciudad, paramos en Cayo Solarte, específicamente en Punta Hospital, que no tiene una playa, propiamente dicha, pues no tiene casi arena, pero gozar de esas aguas tibias y a la sombra, fue una verdadera delicia.  Definitivamente, esa parada fue el broche de oro a un día de playa espectacular.

Un vuelo mágico hacia Bocas.

Luego de volver de Medellín, pasé unos días en la ciudad de Panamá.  Un grupo de amigos había planeado una excursión a Bocas donde llegarían, vía autobús y bote, temprano el viernes, así que decidí viajar el día anterior, en avión,  para recibirlos.  Uno de ellos no quería ir en autobús, pues es un viaje algo largo, así que iría conmigo en avión.  Normalmente, hago ese viaje en horas de la tarde, pues no me gusta madrugar y el primer vuelo sale a las 6:30 a.m., pero mi amigo quería aprovechar el día y me convenció de tomar ese vuelo.

Me levanté a las 3:00 a.m. para estar lista a las 4:30, hora en que pasarían por mí.  Debíamos estar en el aeropuerto a las 5:30 para el registro.  No recuerdo mucho entre el momento en que me levanté y el momento en que ingresé a la nave, pero una vez que estuve en mi lugar favorito, el asiento al lado de la ventana de un avión, me desperté del todo y me dispuse a disfrutar el vuelo.

Sólo unos minutos después de que encendieron los motores, cuando empezábamos a elevarnos, me volví a decirle algo a mi amigo y, para mi sorpresa, estaba completamente dormido, no resultó muy buen compañero de viaje, jajaja.  Pero no me importó, estaba acostumbrada a hacer este viaje sola todos los meses, así que me dediqué a lo de siempre, observar el paisaje y tomar muchas fotos.

Sin embargo, algo era diferente en este viaje, y no me refiero al bello durmiente del asiento contiguo, sino a la luz de la mañana.  Recién había amanecido para cuando despegamos y, aunque estaba nublado, había una luminosidad que nunca había visto en mis vuelos vespertinos, que le daba al paisaje un aire mágicamente misterioso.

Siempre digo que Panamá es una ciudad mágica pero, al mismo tiempo, muy real.  Aquí el realismo mágico no es sólo literario, sino algo que vivimos diariamente, desde que sale el sol…¡por el oeste!  Si, así como lo leen, por nuestra configuración geográfica, la ciudad de Panamá es el único lugar en el mundo donde se da este fenómeno.  ¿Quieren más magia que esa?  Y si no me creen, esta foto lo prueba:  el sol saliendo por el Océano Pacífico.

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Y ahora que he probado uno de los fenómenos cotidianos de la mágica ciudad de Panamá, les dejo con algunas de las fotos que tomé en ese vuelo.

fullsizeoutput_4c47Diseñado por el arquitecto de fama mundial, Frank Gehry, el Biomuseo es uno de los iconos arquitectónicos, científicos y culturales de Panamá.  Situado al inicio de la Calzada de Amador, con la entrada al Canal de Panamá por un lado y la Bahía de Panamá con la ciudad al fondo, por el otro, es visita obligada de todo el que tenga interés en conocer la historia natural del istmo y sus consecuencias en el panorama mundial.

 

fullsizeoutput_4c49Las islas de Flamenco, Naos y Perico, unidas por la calzada a tierra firme.  La calzada es un rompeolas y fue construido con parte de las rocas extraídas en la excavación del canal, para su protección del oleaje del Pacífico.  Durante las primeras décadas del siglo XX era una base militar norteamericana, con residencias para altos mandos y la sede del Club de Oficiales del ejército de los Estados Unidos.  En la actualidad es uno de los puntos favoritos de los panameños para ir a pasear, ejercitarse y disfrutar del mar que baña la costa de nuestra ciudad.

 

img_4750Barcos esperando turno a la entrada del canal.

 

IMG_4752Taboga, la isla de las flores, protagonista de un bolero de Ricardo Fábrega, que luego fuera grabado en tiempo de salsa por la Dimensión Latina.  A sólo una hora de la ciudad en barco, es un buen destino para un día de playa.

 IMG_4762Volando sobre la cordillera central para cruzar al litoral Caribe.

 

IMG_4787Ya en el Caribe, con su recortada costa.

 

img_4810Isla Escudo de Veraguas.

 

Los Cayos Zapatillas, ya en territorio del archipiélago, forman parte del Parque Nacional Marino Isla Bastimentos.

 

fullsizeoutput_4c53Una de las varias playas que posee la isla de Bastimentos en su costa este, las mejores del archipiélago.

 

fullsizeoutput_a2aEl archipiélago es hogar de tres marinas muy populares entre los conocedores, por su seguridad y su ubicación fuera de la ruta de los huracanes del Caribe.

 

fullsizeoutput_a30Punta Hospital en Cayo Solarte, popular no sólo por su belleza, sino por su historia.  Debe su nombre al primer hospital del área que estaba ubicado allí.

 

IMG_4863La costa de la ciudad de Bocas del Toro, ubicada en el extremo sur de la isla Colón.   Fundada en 1826 por inmigrantes de las islas del Caribe anglosajón, fue un centro de comercio muy activo durante todo el siglo XIX y cuna del nacimiento de la United Fruit Co. en los inicios del siglo XX, por lo que ha sido y sigue siendo una ciudad cosmopolita, pero fiel su esencia caribeña.

En la próxima entrada, les estaré contando y mostrando algunos de los lugares que visitamos en nuestros paseos.