Mi primer viaje sola – I parte

Había transcurrido un mes desde de que volví de NYC, cuando mi mamá y mi hermana me dicen que piensan ir de viaje a las montañas de Pennsylvania y para llegar, deben viajar a Nueva York y de allí conducir a su destino.  No me interesaba ir a un resort de montaña, pero pensé que no era mala idea irme con ellas a Nueva York, quedarme en la ciudad por mi cuenta y encontrarme con ellas el día del retorno para volar juntas de vuelta a casa…y así es como, sin planearlo, hice mi segundo viaje de ese año a Nueva York, que resultó ser mi primer viaje sola.

Era domingo de inicios de septiembre y coincidió con el fin de semana de Labor Day, además de la celebración de la independencia de Brasil, por lo que al tratar de llegar al hotel, nos encontramos con que la calle está cerrada desde la Quinta Ave. hasta Broadway.   Tuve que bajarme del auto en Broadway y caminar dos cuadras largas, cargando equipaje, mientras esquivaba puestos de comida y miles de brasileños que bailaban, comían y bebían en la calle 46, mejor conocida como Little Brazil, la calle de mi hotel.

Luego de instalarme, bajé a comer algo y ver un poco de la fiesta, pero la verdad, era demasiado para mí, así que seguí por la Sexta Ave. y recorrí la feria que hacen cada domingo de verano, haciendo tiempo para la hora de ir a encontrarme con mis amigas en uno de los descansos peatonales de Broadway.  De allí, nos fuimos a cenar comida china a Hells Kitchen y volvimos a Broadway para juntarnos con mi primo que nos encontraría al salir del trabajo.   Como siempre, la pasé muy bien, recordando buenos tiempos y escuchando las  anécdotas de cada cual.   Casi a medianoche, nos separamos y cada uno tomó su camino a casa.

Al día siguiente, fui a comprar una tarjeta local para mi móvil y luego tomé el subway para dirigirme a Rego Park en Queens, donde me encontraría con una de mis amigas para ir de compras.  No conocía el lugar, pero me gustó mucho, es muy cómodo y con todas las tiendas de descuento en un sólo mall!  Y por si fuera poco, dos malls adicionales a corta distancia.   Si bien, todas esas tiendas están en Manhattan, no quedan en el mismo sector ni están tan bien organizadas como allí, tal vez porque disponen de menos espacio. Me tomó media hora en subway, pero ese día era festivo, habría que ver en días regulares como es el movimiento.   Sin embargo, no deja de ser una buen opción cuando uno no encuentra lo que busca en las tiendas del centro o para explorar otras posibilidades.

High Bridge Park, Water Tower, Río Harlem.

El martes, me encontré con mi primo para ir al High Bridge, un puente peatonal que conecta el Bronx a Manhattan y que, luego de una restauración, habían reabierto tres meses antes.   Fuimos al Bronx en subway y luego nos dirigimos, a pie, al High Bridge Park para llegar al puente.    El puente en sí  es fácil de pasar, subir de la estación del Subway al pie del puente fue la parte difícil por las lomas. Del otro lado, 95 peldaños de escalera para llegar a la torre y luego bajar para salir a Washington Heights.   Ni un día entero de gimnasio supera tanto ejercicio…y al sol!!

Tryon Fort Park y alrededores de The Cloisters.

En Washington Heights tomamos un taxi hasta Tryon Fort Park desde donde se divisa la costa del vecino estado de Nueva Jersey.  Dentro de este parque se encuentra The  Cloisters (Los Claustros), rama del Museo Metropolitano dedicada al arte, arquitectura y jardines de la Europa Medieval.  La mayor parte del contenido del museo es arte religioso, lo mismo que el corazón de la edificación que son claustros de un monasterio francés de la época, si mal no recuerdo.  El salón de los gobelinos fue mi favorito, especialmente los dedicados a los unicornios.  Es un edificio con los espacios perfectos para las bellísimas obras que se exhiben, y los jardines son de una belleza muy serena y relajante.  Al finalizar el recorrido, tomamos un autobús con la idea de bajarnos cerca de una estación de subway, pero cambié de opinión y decidí hacer todo el camino en el autobús, pues me permitía “conocer de vista” áreas de la ciudad que es posible que no visite nunca.  Mi primo se bajó cerca de su casa, pues tenía que ir a trabajar, yo seguí en el bus hasta llegar a la esquina de mi hotel con la Quinta Avenida.

Algunas esculturas, trípticos, gobelinos y vitrales de la enorme exhibición de The Cloisters.

En mis primeros tres días en la ciudad había abarcado mucho más de lo que creí posible, pero aún faltaban otros descubrimientos por hacer, de los cuales les contaré después.

¡Hasta la próxima!

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s