De tour por el archipiélago.

El viernes, muy temprano, llegó el resto del grupo, pero yo tenía trabajo que hacer, así que no los acompañé en el tour de ese día, pero sí lo hice en el del sábado y aquí les tengo el relato y muchas fotos de la belleza del paisaje recorrido.

Salimos del pueblo en sentido contrario al primer día, así que el recorrido tuvo vistas muy diferentes a las anteriores.  Primero fuimos a la laguna de Bocatorito, mejor conocido como Dolphin Bay o Bahía de los Delfines, por ser hogar de una familia de estos increíbles animales.  Salimos algo tarde, así que no vimos delfines, pero el día estaba hermosísimo y disfrutamos mucho del mar y los paisajes del camino, tanto a la ida como al regreso.  Es difícil explicar lo bello del lugar, así que mejor les muestro las imágenes:

 

Como teníamos el bote sólo para nosotros, decidimos ir a la playa Red Frog, en el lado este de la isla Bastimentos.  Primero atravesamos unos canales bordeados de manglares y al llegar a Bastimentos, atracamos y tomamos por un sendero que nos conduciría al lado contrario de la isla, donde estaba la playa.  El sendero recorre un área con mucha vegetación, muy cerca de lo que podría considerarse una jungla, pero el sendero estaba limpio de malezas y daba la sensación de estar en un jardín botánico tropical.  Estaba fresco y el verdor de los árboles hacía un bello contraste contra el cielo azul, pero lo más espectacular fue cuando divisamos, al final del sendero, una extensión de arena considerable y después el Caribe en la más hermosa tonalidad verde-azul que yo haya visto.  Era como una visión, aunque sabíamos que llegaríamos a una playa, verla desde el sombreado y casi selvático sendero resultaba impactante.

 

Allí almorzamos y pasamos algunas horas, metidos en el agua, pues estaba tan calmada que parecía una piscina.  A eso de las 4:00 iniciamos el camino de retorno, felices de haber disfrutado de tanta belleza, en la mejor compañía, la de amigos entrañables.  Pero nuestro conductor, botero le llamamos aquí, aún nos reservaba una linda sorpresa.  Antes de llegar a la ciudad, paramos en Cayo Solarte, específicamente en Punta Hospital, que no tiene una playa, propiamente dicha, pues no tiene casi arena, pero gozar de esas aguas tibias y a la sombra, fue una verdadera delicia.  Definitivamente, esa parada fue el broche de oro a un día de playa espectacular.

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