Nueva York post 9/11

Photo by Dan Gold on Unsplash

Cinco años después de aquel primer viaje, volví a Nueva York con mi madre.  Era 2004 y la ciudad aún estaba recuperándose del ataque terrorista de aquel fatídico 11 de septiembre…nunca llegué a conocer las torres gemelas ni el entorno del bajo Manhattan de antes del 2001, pero la Nueva York que me encontré tres años después, era mucho más amable, más abierta y más humana que en mi primer viaje.

Aún se notaba el dolor en sus habitantes que ahora se movían más conscientes de quienes los rodeaban, no con desconfianza, sino con mayor sentido de comunidad. Había más contacto visual, muchas veces, seguido de una sonrisa, algo que no había visto en mi viaje anterior.  Algo había cambiado, el sufrimiento había sacado lo mejor de esos millones de seres que habían visto a su ciudad atacada y a sus amigos, colegas y vecinos asesinados.  Como consecuencia, se unieron para socorrerse, consolarse y brindarse compañía y esa solidaridad los había suavizado.

En este viaje, nos dedicamos a hacer recorridos semi-planificados, pero no rígidos.  Era inicios de otoño y los días estaban soleados pero muy frescos, así que caminábamos sin  que nos agobiara el calor.  Obviamente, visitamos la Zona Cero que aún estaba cercada pero libre de escombros y se podían ver, claramente, los enormes hoyos donde estuvieron las torres.  Recorrimos el bajo Manhattan hasta Battery Park y de allí seguimos la línea de la costa, disfrutando de los parque que la demarcan, todos conectados entre sí.  Nos perdimos en Soho y terminamos en Little Italy.  Recorrimos Greenwich Village, Tribeca y Nolita.  Nos dimos una escapada de compras a Woodbury Commons en El Valle del Hudson y otra a Atlantic City, para visitar un casino y el Boardwalk, ambos viajes de un sólo día cada uno.  Paseamos por Times Square y la Quinta Avenida y pasamos el fin de semana en Brooklyn, visitando a nuestra querida tía Julia…sería la última vez que la vería.  Con ella fuimos de compras a Atlantic Avenue y a comer a Junior’s, casa del más famoso cheesecake de la ciudad.

¡Fue un viaje memorable! Esta vez las muchedumbres no me agobiaron ni me impresionaron, iba preparada para ello.  Esta vez, quedé maravillada con los parques de todas formas y tamaños que nos encontrábamos, sorpresivamente, al dar vuelta a alguna esquina.  Me parecieron encantadores entonces y me lo siguen pareciendo ahora. Era una delicia ver como la gente los disfrutaba.  Había familias de día de campo, ejecutivos almorzando emparedados, grupos de estudiantes en excursión, adultos de todas las edades leyendo o ejercitándose, turistas paseando, en fin, el clima estaba perfecto y toda la ciudad lo disfrutaba, en actividades al aire libre, antes que los días se volvieran más fríos.

Eso es justo lo que busco cuando llego a un lugar, sentir el pulso de la ciudad y ver a su gente disfrutar sus espacios en la vida cotidiana y este viaje estuvo pleno de esas experiencias.

Submit a comment

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s