Organizando un viaje: Alojamiento y transporte.

Photo by KEEM IBARRA on Unsplash

Hay tantas formas de viajar como viajeros existen.  Hay quienes llegan a un lugar y ni hotel tienen reservado (cosa que no recomiendo), pues su idea es ir de aventura;  quienes prefieren estar en un resort todo incluido y no tener ni que pensar qué actividades realizar o quienes preferimos asegurar algunas cosas importantes como alojamiento, traslados desde y hacia el aeropuerto y uno que otro tour y darnos la libertad de improvisar, poco o mucho, durante el desarrollo de la visita.

Considero que, en el tema del alojamiento, no debemos improvisar, pues si no conocemos nuestro destino muy bien, podemos encontrarnos con que los hoteles estén llenos a capacidad por fiestas, convenciones o similares.  Cuando esto ocurre, por lo general, se termina pagando mucho más de lo planeado por el alojamiento porque, obviamente, los sitios más económicos son los primeros en llenarse o, nos toca quedarnos en puntos poco céntricos y añadir costos de transporte que no se habían contemplado.

También hay que considerar cuántas personas viajarán para determinar qué tipo de alojamiento es más conveniente.  Cuando viajo sola o con mi familia, donde todos pasamos de los 50, un hotel céntrico en una calle con fácil acceso a transporte y sitios donde comer, es de rigor.  También procuro que la calle cuente con mucha actividad en las noches, pues a mayor actividad, mayor seguridad.  En el caso de viajar con niños, un área  residencial y más tranquila puede ser preferible para facilitar el control de estos, lo que podría ser complicado si se camina entre una multitud.  Si de grupos se trata, dependiendo de la cantidad de personas, la posibilidad de alquilar un apartamento o compartir habitación en un hostal puede funcionar.  Obviamente, hay que considerar la edad de los viajeros, sus necesidades físicas y sus preferencias de privacidad.

En cuanto al traslado ida y vuelta al aeropuerto, aunque en muchas ciudades hay acceso a transporte público en los mismos, andar con equipaje y sin conocer bien las estaciones de trenes, metro o autobuses puede convertir la llegada en una odisea.  No todas las estaciones cuentan con ascensores o escaleras eléctricas.  Algunas son terminales muy concurridas y si llegamos en horas de alto tráfico, podemos quedar a merced de una marejada humana que nos arrastre con todo y maletas.  Por estas razones, al menos la primera vez, recomiendo contratar algún servicio, ya sea privado o de shuttle o tomar un taxi del aeropuerto al hotel.  Ya de regreso, dependiendo de qué tan cómodos se sientan con el transporte público, pueden usar esa opción.

En cualquiera de los casos, es importante la comunicación entre todos los viajeros y escuchar las inquietudes de cada quien en cuanto a las opciones disponibles para elegir una que sea aceptable, cómoda, satisfactoria y asequible para todos.

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